Una secuela metroidvania que refina la fórmula con una dirección artística gótica suntuosa. Las tres armas intercambiables abren rutas reales por el mapa, y el pixel art conserva una violencia pictórica sobrecogedora. Exigente, sangriento y soberbio.
Vuestro veredicto
Categoría
Acción y aventura1 jugador16+
Descripción
El Penitente vuelve a empuñar las armas en un mundo marcado por una fe cruel y castigos grotescos. Editado por Team17, lanzado en todo el mundo en 2023. Exploración interconectada, varias armas de estilos distintos, jefes descomunales y un meticuloso pixel art macabro.
Análisis de Blasphemous II
MAX
Dir. artística
★★★★★
"Icónica"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
4/5
Historia
★★★★★
"Cautivador"
Pixel art de suntuosa negrura: iconografía católica española, suplicios barrocos y arquitectura gótica retorcida componen una pesadilla piadosa de rara riqueza. Cada animación de muerte, finamente detallada, convierte este infierno en un auténtico retablo interactivo.
Jugabilidad
"Magistral"
Elegir entre tres armas de estilos bien diferenciados aporta por fin flexibilidad al combate y a la exploración interconectada, y cada una abre sus propios caminos. Los encadenamientos ganan en fluidez y los jefes descomunales dejan huella. La plataforma a veces sigue castigando y la imaginería ultraviolenta no gustará a todos, pero como metroidvania denso y atmosférico supera a su antecesor.
Diversión
"Desde los primeros minutos"
Adicción
"Cautivador"
Dificultad
"Fácil"
Duración
"Larga"
Información técnica
💾2,5 GB📅24/08/2023
Editado por Team17
Precio, valor y rareza de Blasphemous II (Nintendo Switch)
La secuela metroidvania de The Game Kitchen afina su violencia barroca: cada jefe, escultura de carne y fe, impone patrones cargados, fases que reinventan la arena y ventanas de réplica precisas. La estética sacra y grotesca magnifica el combate, donde dominar el timing convierte el sufrimiento en liberación.
¿Merece la pena jugar a Blasphemous II en 2026?
Blasphemous II pule y suaviza todo lo que el primero tenía de áspero. El Penitente vuelve a un mundo de fe cruel y castigos grotescos, y la elección entre tres armas de estilos bien distintos da por fin una verdadera flexibilidad al combate y a la exploración interconectada. El pixel art macabro es de una riqueza de detalle asombrosa, y los jefes descomunales dejan huella. Las plataformas siguen siendo a veces punitivas y la imaginería ultraviolenta no gustará a todos, pero para los amantes del metroidvania denso y atmosférico supera a su antecesor.