Apuntar al televisor con el mando como si fuera un rifle tiene un lado lúdico irresistible, pero la actividad consiste sobre todo en abatir animales pacíficos para subir un contador de trofeos. El juego evoca la comunión con la naturaleza y el aire libre mientras tumbas a las bestias una a una, y encadenas las piezas cobradas sin el menor reparo.