Una auténtica proeza técnica en Switch: este Doom moderno corre con sorprendente fluidez pese a algunas concesiones visuales. El ritmo sigue siendo frenético, los Glory Kills igual de satisfactorios, y brilla en portátil para sesiones de pura masacre.
Vuestro veredicto
Categoría
Shooter en primera persona1 jugador18+
Descripción
En Marte, un guerrero solitario despedaza a las legiones del Infierno en una carnicería frenética. Editado por Bethesda, lanzado en todo el mundo en 2017. Acción veloz en primera persona, ejecuciones cuerpo a cuerpo para recuperar recursos, armas pesadas y heavy metal.
Análisis de Doom
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
3/5
Historia
★★★★★
"Sólido"
Mick Gordon forjó un muro de djent y metal industrial que late exactamente al compás de la carnicería. Sintetizadores densos, riffs sincopados y bajos demoledores convierten cada arena en un concierto violento, empujando al jugador a cargar en vez de esconderse. Esa agresividad sonora es ya inseparable de la identidad del reinicio y sigue siendo un referente del metal en los videojuegos.
Jugabilidad
"Magistral"
Embestir en vez de atrincherarse: esa es la idea que impulsa cada combate. El movimiento perpetuo es el motor, te lanzas a la refriega para ejecutar demonios y recuperar salud con un Glory Kill bien colocado. El ritmo no decae nunca y la legibilidad sigue siendo ejemplar. En Switch la conversión cede algo de nitidez, pero en las manos el frenesí permanece intacto.
El reboot convierte a sus jefes en conciertos de violencia: el Cyberdemonio, la Spider Mastermind o los Guardianes encadenan grandes patrones, puntos débiles y arenas circulares donde frenar es morir. Glory kills y metal atronador imponen un ritmo embriagador. Aquí se sobrevive con agresividad, nunca con prudencia.
¿Merece la pena jugar a Doom en 2026?
El reinicio de Doom de 2017 redefinió el FPS de acción al hacer del movimiento el motor central. En vez de esconderte, embistes, ejecutas y recoges recursos de los demonios con los Glory Kills. El ritmo no afloja nunca y el metal subraya cada combate. En Switch el port técnico exige concesiones, resolución dinámica y desenfoque de movimiento, pero la esencia sigue intacta y fluida en portátil. Para quien busque un shooter nervioso, legible y sin tiempos muertos, este Doom no ha envejecido un ápice en el fondo.