¿Merece la pena jugar a Frostpunk en 2026?
Frostpunk no ha perdido nada de su tensión moral, y eso es lo que sigue haciéndolo memorable. Este city-builder de supervivencia te sitúa en torno a un generador en un mundo helado, donde cada ley que apruebas pesa: trabajo infantil, pena de muerte, fe u orden. Los dilemas nunca son gratuitos; nacen de la gestión de recursos y del frío mortal. El juego es duro, a veces punitivo, y su ritmo exige paciencia. La versión de Switch aguanta bien pese a una interfaz densa en pantalla pequeña. Para quien busca gestión que de verdad diga algo, sigue siendo una referencia.