Una joya desconocida
Limpiar un océano contaminado podría parecer una excusa, pero aspirar basura, reciclar y ver la vida regresar poco a poco forma un bucle sorprendentemente relajante. El cariño puesto en los loddles, criaturas que crías, da un corazón tierno al proyecto. Lanzado sin estruendo en la marea de juegos acogedores, quedó eclipsado. Para quien disfruta ordenar, restaurar y ver renacer un ecosistema a su ritmo, es un paréntesis dulce.