Mates imposibles, jugadores con las piernas en llamas y partidos dos contra dos a toda pastilla: el baloncesto en versión arcade lleva la desmesura hasta el delirio. El placer estalla en la velocidad, en el editor de personaje que invita a crearte una estrella, y en las canastas espectaculares encadenadas sin respiro. Vuelves para retar a un amigo, por la locura de los mates, y porque este ritmo desenfrenado nunca decae.