Una conversión del clásico de culto de Suda51, crudo, provocador e irrepetible. Los jefes memorables y el humor mordaz aún aguantan, aunque el mundo abierto vacío y el combate anticuado delaten su edad.
Vuestro veredicto
Categoría
Acción1 jugador18+
Descripción
El otaku Travis Touchdown gana un sable de luz y sube por la clasificación de asesinos para llegar a la cima en Santa Destroy. Editado por Marvelous, lanzado en todo el mundo en 2020. Combate con sable de luz, diez asesinos que eliminar, trabajillos entre misiones, un mundo abierto en moto y humor provocador en esta conversión a la consola.
Análisis de No More Heroes
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
3/5
Historia
★★★★★
"Sólido"
Jugabilidad
"Magistral"
Enfrentar una sucesión de jefes memorables con la catana láser sigue siendo el corazón de esta aventura: cada duelo impone su ritmo, su lectura y su postura, y la satisfacción del golpe certero permanece intacta. El mundo abierto vacío y el desplazamiento torpe delatan la edad del título, pero la garra de los combates y la irreverencia aún aguantan. Una pieza de culto que saborear por su carácter más que por su fluidez.
Piedra angular del estudio, el primer No More Heroes convierte cada rango que escalas en un duelo contra un asesino de carácter desmesurado. Antes del choque, un largo discurso construye el aura del rival, y luego la Beam Katana corta al ritmo de esquivas y golpes cargados. Sucia, divertida y estilizada, esta galería de asesinos fijó la identidad punk de la serie.
Cuando el juego rompe la cuarta pared
Para guardar hay que sentarse en el inodoro; para avanzar, soportar tareas dignas de un trabajillo: desde el principio, la saga se burla abiertamente de los rituales del videojuego mientras somete a ellos al jugador. El asesino sabe que lo observan, se dirige a ti y ridiculiza su propia búsqueda de gloria. Esa ironía descarada, pionera en consolas HD, no ha perdido nada de su insolencia.
Una moral cuestionable
Escalar en el ranking de asesinos a golpe de katana láser es la ambición de un héroe otaku movido más por la gloria y el dinero que por causa noble alguna. Eliminamos con método a asesinos rivales saboreando un humor pícaramente provocador, sin detenernos demasiado en la naturaleza del oficio. Ver que una meta tan banal —ser el número uno— legitime semejante acumulación de cadáveres tiene algo irresistiblemente excéntrico.