Un Taiko generoso que mezcla clásicos, Vocaloid y temas de juegos recientes. Tocar al ritmo sigue siendo instintivamente satisfactorio y el modo de suscripción musical seduce. Ideal para una fiesta, sobre todo en grupo en una pantalla.
Vuestro veredicto
Categoría
Ritmo4 jugadores3+
Cooperativo
Descripción
Tocas al ritmo en tambores virtuales con temas pop, de anime y clásicos, en pantalla o con baquetas de movimiento. Editado por Bandai Namco, lanzado en todo el mundo en 2022. Un amplio catálogo de canciones, trajes por desbloquear, un modo festival y partidas para hasta cuatro.
Análisis de Taiko no Tatsujin: Rhythm Festival
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
2/5
Historia
★★★★★
"Clásico"
Piedra angular de un juego de ritmo, el repertorio encadena éxitos del J-pop, sintonías de anime y temas propios para golpear a compás sobre la piel del tambor. Esa variedad deslumbrante sostiene la energía festiva de las sesiones, y la precisión de los arreglos convierte cada golpe en puro placer percusivo.
Jugabilidad
"Magistral"
Golpear el tambor a compás ofrece una satisfacción inmediata que pocos juegos de ritmo igualan: el timing de los don y katsu sigue siendo nítido, con mando o tambor TaTaCon. La escala de dificultades acoge a novatos y expertos, y el catálogo ecléctico, del Vocaloid a temas recientes, mantiene fresca cada partida. Un placer en grupo intacto.
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Golpear el tambor a compás de melodías pegadizas desata un placer físico e inmediato, donde el cuerpo reacciona antes que la mente. La amplísima selección de temas y los colores chispeantes invitan a encadenar canciones sin ver pasar el tiempo. En grupo, tocar al unísono se vuelve una risa colectiva, y cada combo limpio libera una alegría franca y contagiosa.
Adicción
"Cautivador"
Dificultad
"Fácil"
Duración
"Media"
Información técnica
💾3 GB📅23/09/2022
Editado por Bandai Namco
Precio, valor y rareza de Taiko no Tatsujin: Rhythm Festival (Nintendo Switch)
Golpear el tambor entre cuatro convierte el salón en una pequeña fiesta: jugáis juntos para lograr las mejores notas o competís por ver quién aguanta mejor el ritmo. El ambiente festivo, las canciones conocidas y las secuencias coloridas sostienen las sesiones, donde principiantes y virtuosos conviven sin problemas. Se reanuda en cuanto apetece cantar y aporrear.