Cavar cada vez más hondo para arrancar mejores minerales es entrar en una espiral de progresión que no termina nunca. Jefes que invocar, biomas que explorar, eventos que desencadenar, equipo que fabricar y un arsenal de objetos que coleccionar alejan sin cesar el horizonte. Su densidad de contenido, amplificada por el cooperativo, lo vuelve un cajón de arena de aventura de longevidad temible.