Una moral cuestionable
Llevar la placa debería inspirar contención, pero la aventura te deja sobre todo deambular por una ciudad abierta repartiendo tiroteos, persecuciones y palizas contundentes. El guion invoca la lucha contra el crimen para legitimar el caos, mientras que, mando en mano, la frontera entre el policía celoso y el maleante al que persigue se vuelve deliciosamente borrosa.