La secuela abandona la gestión y se centra en una acción pura más dura. Menos encantador que el primero, pero de una precisión notable.
Vuestro veredicto
Categoría
Plataformas1 jugador12+
Descripción
Secuela de ActRaiser centrada exclusivamente en el gameplay de action-platformer con un Maestro más combativo. Editada por Enix, lanzada en Estados Unidos en 1993. Niveles de acción en vista lateral más desarrollados, movimientos del Maestro enriquecidos con doble salto y carga, jefes imponentes y gráficos 16-bit más detallados. Una secuela controvertida que abandonó el elemento de simulación del original.
Análisis de ActRaiser 2
MAX
Dir. artística
★★★★★
"Icónica"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
3/5
Historia
★★★★★
"Sólido"
Acción y construcción de ciudad reunidas en un envoltorio suntuoso: sprites cuidados, escenarios detallados y luz celeste componen un universo divino de una gran elegancia. La riqueza de los panoramas y el ambiente épico rebosan de carácter. Esa dirección artística, cuidada e inspirada, ilustra todo el talento de Quintet.
Más sombría y dramática, la secuela despliega una orquesta de Yuzo Koshiro de una intensidad acrecentada, hecha para combates exigentes. Los temas, graves y flamígeros, subrayan la dureza de la cruzada divina. Esa amplitud sinfónica, a contracorriente de la dulzura del primero, confirma el dominio sonoro del compositor.
Versión estadounidense de la secuela de ActRaiser de Enix, que abandona la simulación por un plataformas de acción exigente y un rigor muy elogiado. En NTSC su atractivo se debe a su lugar a contracorriente en la serie y al logo Enix que resuena entre coleccionistas del género, más que a una escasez marcada. El completo en caja de cartón limpia con manual es el objetivo del aficionado; el cartucho solo circula sin problema para quien busca ante todo la jugabilidad.
¿Merece la pena jugar a ActRaiser 2 en 2026?
Secuela de la obra maestra de Quintet, ActRaiser 2 abandona la gestión de ciudad para centrarse en la acción plataformera pura, con un héroe alado y una dificultad temible. La dirección artística sombría, los jefes descomunales y la música de Yuzo Koshiro componen un conjunto de gran porte visual. La ausencia de la simulación decepcionó entonces y el reto es áspero, pero el rigor del diseño de niveles seduce hoy a los amantes de la plataforma dura. Una secuela infravalorada que merece una nueva mirada.