Lanzamiento japonés del Aladdin GBA de Capcom, distinto de las ediciones occidentales por su carátula JP y una tirada local más reducida. Como la licencia Disney despertaba menos interés en el mercado japonés, los ejemplares completos circulan en menor número, lo que da a esta versión una escasez relativa mayor para quien busca la variante NTSC-J. Interés sobre todo territorial, impulsado por la singularidad del empaque nipón.