Interés de coleccionismo
Tie-in de Barbie orientado a la moda y las pasarelas, esta edición norteamericana apuntaba a un público infantil muy concreto de 1993 y no dejó valor jugable duradero. Corriente en su momento, sin aura ni demanda de fondo, su cotización en el mercado NTSC descansa casi por completo en el artefacto del precinto: un ejemplar sellado o gradeado puede atraer a un completista, pero el suelto no pesa nada. Objeto de vitrina más que de juego, sin interés de colección propio más allá del nicho Barbie.