Un shoot horizontal japonés ágil y exigente, con un dúo de cazarrecompensas. Corto pero bien construido, infravalorado y agradable.
Vuestro veredicto
Categoría
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Descripción
La piloto Madison combate barcos enemigos en este shoot'em up de Vic Tokai para Mega Drive. Editado por Vic Tokai, lanzado en Estados Unidos en 1992. Shoot'em up horizontal con dos barcos jugables de estilos distintos, variados enemigos y jefes de la galaxia.
Análisis de Trouble Shooter
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
El dúo de cazadoras está dibujado en un estilo de manga humorístico, con expresiones exageradas que aparecen incrustadas durante la acción. Los decorados alternan bases militares, ruinas e interiores mecánicos, y el tono visual rechaza la seriedad habitual del género deslizando gags hasta en las siluetas enemigas.
La escritura se mantiene viva y melódica, con temas que se retienen fácilmente y bajos muy móviles. El tono musical sigue el humor del juego, más animado que dramático, y las piezas de jefe introducen cambios de compás que sacuden agradablemente la regularidad instalada desde el inicio del nivel.
Trouble Shooter es la edición NTSC del shoot de Vic Tokai, la versión estadounidense del japonés Battle Mania (predecesor del santo grial Battle Mania Daiginjou). Su interés para el coleccionista proviene de esta nomenclatura estadounidense única y del hecho de que el cartucho estadounidense resulta más accesible que Battle Mania Daiginjou, aunque conserva la esencia del shmup de Vic Tokai.
Una joya desconocida
Dos cazarrecompensas de carácter firme, un humor desenfadado y un shoot horizontal que nunca se toma en serio: he aquí una producción de Vic Tokai de personalidad entrañable. Distribuido con timidez, desapareció pronto de los radares. Su tono ligero y su dúo jugable lo convierten en una curiosidad simpática para los amantes del shoot algo distinto.
La diversión en grupo
Shooter vertical donde dos heroínas hacen equipo para barrer la pantalla de enemigos, una al disparo, la otra en apoyo cercano. La ayuda mutua es el motor: cubrirse y coordinar los pasos estrechos convierte la supervivencia en auténtico trabajo en equipo. Contundente y colorido, premia la comunicación, y superar una oleada difícil entre dos da una satisfacción compartida que dan ganas de revivir al instante.