Guiar a Ryu y sus ocho compañeros por seis capítulos ya traza una larga epopeya, pero el mapa del mundo, explorable con libertad, multiplica los desvíos. Los combates por turnos, las transformaciones de dragón por dominar y los secretos esparcidos invitan a recorrer cada rincón antes de enfrentar a Tyr. Ese ritmo clásico del J-RPG, fielmente portado de la Super Nintendo, garantiza decenas de horas y conserva su estatus de fundador respetado.