¿Merece la pena jugar a Carto en 2026?
Carto se apoya en una mecánica tan simple como elegante: reordenar fragmentos de mapa para remodelar literalmente el mundo por el que te mueves. Mover una tesela puede crear un puente, desplazar un pueblo, abrir un paso. Esa idea espacial, nunca vista así, alimenta acertijos ingeniosos que siempre sorprenden. La dirección artística suave dibujada a mano y los cuentos regionales lo bañan todo en una calidez reconfortante. Es corto y la dificultad es accesible. Pero como puzle narrativo tierno y original, no ha perdido nada de su frescura y se saborea de una sentada.