Quinto y último cuento de la colección, vuelve a contar a Urashima Tarou, el pescador llevado al palacio submarino, en una relectura moderna e ilustrada. Se saborea escena a escena, sin presión de tiempo. Su brevedad es la del libro ilustrado: el interés está en la melancolía del relato y la belleza de las láminas, no en una progresión.