Juego de fiesta en torno a Winnie the Pooh, encadena minijuegos y retos entrañables en un tablero compartido, por rondas cortas. Su brevedad es la del party game, calibrada para la risa y la competición inmediata. Es en grupo, en el ambiente dulce del Bosque de los Cien Acres, donde revela una rejugabilidad muy superior a una partida.