El port roza el milagro técnico: este shooter hiperrápido corre a 60 imágenes en Switch sin traicionar su coreografía de la violencia. Recortado en lo visual, pero el combate sigue siendo esa danza letal de motosierra, lanzallamas y ejecuciones.
Vuestro veredicto
Categoría
Shooter en primera persona1 jugador18+
Descripción
El Slayer arrasa las hordas infernales que invaden la Tierra en un torrente de violencia. Editado por Bethesda, lanzado en todo el mundo en 2020. Acción en primera persona vertiginosa, ejecuciones Glory Kill para recuperar recursos, tramos de plataformas y heavy metal.
Análisis de Doom Eternal
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
3/5
Historia
★★★★★
"Sólido"
Mick Gordon lleva la agresión sonora aún más lejos que en la entrega anterior: metal industrial saturado, riffs en drop tuning y cantos gregorianos distorsionados martillean al compás de tus ejecuciones. La música reacciona a la furia del combate, creciendo mientras el Slayer desata su ira. Es una banda sonora concebida como instrumento de desahogo, brutal y precisa, ya convertida en referente del género.
Jugabilidad
"Magistral"
Con el mando en la mano aparece una coreografía de lectura prodigiosa: motosierra, lanzallamas y Glory Kills alimentan un bucle de recursos que obliga al movimiento perpetuo. Todo depende de la puntería y de leer la arena. Recortado en lo visual pero a 60 imágenes, conserva lo esencial. Ese ballet de violencia sigue entre los shooters más exigentes y vibrantes, hoy intacto.
Diversión
"Desde los primeros minutos"
Adicción
"Cautivador"
Dificultad
"Difícil"
Duración
"Larga"
Información técnica
💾18,4 GB📅08/12/2020
Editado por Bethesda
Precio, valor y rareza de Doom Eternal (Nintendo Switch)
El combate se vuelve una danza violenta donde cada demonio mayor, de Merodeadores a Barones, obliga a manejar motosierra, lanzallamas y movilidad sin pausa. Leer aperturas, gestionar recursos y mantener el ritmo convierten estos enfrentamientos en puzles de agresión perpetua, impulsados por un metal atronador y una sensación de movimiento embriagadora.
¿Merece la pena jugar a Doom Eternal en 2026?
Doom Eternal lleva la filosofía del reinicio de 2016 al extremo: todo más rápido, más alto, más fuerte. El combate subjetivo se vuelve un baile de gestión de recursos donde cada Glory Kill, cada motosierra, cada lanzallamas alimenta la agresividad. Las fases de plataformas dividen, pero airean un ritmo por lo demás vertiginoso. En Switch, la conversión impresiona técnicamente aunque haya que aceptar concesiones visuales. El resultado sigue siendo uno de los FPS más exigentes y embriagadores del mercado. Para quien busca acción pura y nerviosa, no ha perdido nada de su potencia.