Segunda oleada de expansiones, este capítulo engrosa aún más un mundo ya tentacular con nuevas tierras, mazmorras y líneas de misiones heroicas. El crecimiento de poder de los personajes, la artesanía y el endgame colectivo absorben decenas de horas sin parecer nunca artificiales. Ese enriquecimiento continuo, gratificante y coherente, explica el apego duradero del público japonés.