Aventura para niños con Pingu en la Antártida, encadena actividades suaves y pantallas nevadas, recorridas sin eternizarse. Su brevedad apunta a los más pequeños, donde se explora y se divierte más que se superan retos. Se vuelve por la cara del pingüino, el ambiente polar entrañable y el descubrimiento tranquilo, más que por una larga progresión.