El fundador: GTA III revolucionó los videojuegos inventando el mundo abierto en 3D moderno. Liberty City, las misiones variadas y la libertad absoluta de juego definieron un nuevo paradigma. Un título histórico cuyo alcance cultural sigue sin igual en PS2.
Vuestro veredicto
Categoría
Mundo abierto4 jugadores18+
Descripción
Obra fundacional del género moderno, lanzada en 2001 por Rockstar North/DMA Design. Vista en tercera persona, Liberty City totalmente modelada, misiones abiertas y radios llenas de contenido: GTA III inventó la fórmula moderna del open-world urbano y puso en marcha una de las mayores franquicias del videojuego.
Análisis de Grand Theft Auto III
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
MAX
Historia
★★★★★
"Magistral"
A lo largo de sus emisoras de radio, el juego despliega un eclecticismo asumido, del rock al hip-hop pasando por la ópera y los talk-shows desternillantes. Esa diversidad perfectamente escrita da vida a las calles de Liberty City con un realismo sabroso. Esa banda sonora licenciada y cáustica redefinió el lugar de la música en el juego de mundo abierto.
Traicionado y dado por muerto, un criminal mudo escala la escalera del crimen en una metrópoli carcomida por la corrupción. Pionero del mundo abierto narrativo, el relato destila venganza y ascenso mafioso con un mordiente inédito. Fundador de todo un género, redefinió la manera de narrar en el videojuego.
Jugabilidad
"Excelente"
Diversión
"Desde los primeros segundos"
El juego que redefinió el mundo abierto: una ciudad entera que recorrer libremente, donde robar un coche, dar esquinazo a la policía o improvisar el caos se vuelve posible en cualquier momento. La libertad bruta y la sensación de poder absoluto brindan un subidón inmediato, fundador del género. Audaz, mordaz e increíblemente influyente, un hito mayor del videojuego.
Adicción
"Obsesivo"
Aterrizar en una metrópoli abierta en 3D donde cada misión convive con mil libertades redefinió el género y mantiene intacto su bucle de caos gozoso. Desbloquear barrios, vehículos y escondites reaviva las ganas de explorar y probarlo todo. La técnica y la conducción acusan su edad, pero esa sensación pionera de libertad criminal conserva un magnetismo indudable.
Dificultad
"Equilibrada"
Duración
"Enorme"
Escalar los bajos fondos de Liberty City en uno de los primeros grandes mundos abiertos en 3D despliega un terreno de juego rico en misiones y libertad. Explorar la ciudad, cumplir contratos y descubrir secretos llena largas horas sin ataduras. Esa apertura, revolucionaria para su época, le otorga una tenaz fama de pionero del sandbox.
Acto revolucionario que llevó a Grand Theft Auto al 3D e impuso el cajón de arena urbano en mundo abierto como modelo de toda una generación de juegos. Aún muy extendido en Occidente, su interés reside en ese estatus de obra bisagra del videojuego más que en la rareza. Una pieza de historia mayor para aficionados al mundo abierto que quieren el origen del género tal como lo conocemos.
La diversión en grupo
Pionero del cajón de arena urbano en 3D, que también se descubre entre varios alrededor de la pantalla, con el grupo dictando las próximas fechorías mientras un piloto sostiene el mando. La diversión común nace del espectáculo de la ciudad entregada al caos y de los retos que os inventáis sin reglas. Sin modo competitivo, es la novedad embriagadora de esa libertad total lo que reúne y desata risas interminables.
Una carátula de culto
Primero en imponer el famoso mosaico, la entrega fundacional baña sus viñetas en grises urbanos y fríos, bajo una luz de hormigón. La sobriedad de la paleta transmite la negrura pionera de una Liberty City sin maquillaje, más cruda que sus sucesoras. Matriz de toda la imaginería GTA, esta carátula austera fijó un lenguaje visual que se volvió universal.
Una moral cuestionable
Escalar en el hampa supone aquí tomar prestado cada vehículo sin permiso, hacer recados turbios y sembrar un alegre desorden por toda una ciudad que queda a tu merced. El juego lo envuelve todo en una sátira afilada, lo que no impide que el jugador encadene delitos con una sonrisa encantada, de lo más cómodo en el papel del matón.