Secuela de Kororinpa con narrativa ligera sobre Anthony y su girasol dorado. Sigues inclinando el Wiimote, pero con canicas especiales de habilidades únicas y niveles que se transforman. Más contenido que el primero, gravedad aún más juguetona, diseño colorido reforzado. Algún pico de frustración pero adicción intacta. Buena secuela que expande sin desnaturalizar la fórmula.