¿Merece la pena jugar a L.A. Noire en 2026?
L.A. Noire sigue siendo un objeto aparte, un juego de investigación que lo apostaba todo a su captura facial revolucionaria para escrutar las mentiras de sus sospechosos. Su recreación del Los Ángeles de 1947 sigue siendo soberbia, y los mejores interrogatorios conservan una tensión rara. El reverso es sabido, la conducción y la acción parecen secundarias, y la estructura de casos yuxtapuestos muestra sus costuras. Con el tiempo, la tecnología de rostros ha perdido algo de magia, pero la ambición narrativa sigue siendo singular. Para los amantes del cine negro y el juego de autor, es una curiosidad que aún se saborea.