¿Merece la pena jugar a Mario Golf en 2026?
Camelot logró un cruce que hoy parece evidente pero no lo era en 1999, a saber, un golf arcade legible de inmediato unido a un RPG de entrenamiento sorprendentemente profundo. Subir un personaje desde cero, ganar puntos de característica y desbloquear recorridos sigue enganchando con fuerza, y la lectura de los tiros no ha envejecido. La conexión N64 hoy es apenas una nota al pie, pero el contenido en solitario justifica de sobra el regreso para los aficionados al deporte portátil.