Interés de coleccionismo
Primer Mario Party de la generación GameCube, que traslada a 3D la fórmula de tablero y minijuegos. Su interés coleccionista se ha afianzado con el tiempo: las entregas físicas de Mario Party en esta máquina se volvieron valores seguros, con sus ejemplares completos subiendo notablemente a medida que las veladas retro reavivan la demanda. La tirada japonesa, más discreta en el mercado occidental, atrae a los coleccionistas que buscan la edición original en su idioma. La deseabilidad se apoya menos en la rareza bruta que en una cotización en alza continua, impulsada por su estatus de clásico familiar.