Interés de coleccionismo
Primer Mario Party de la generación GameCube, que traslada a 3D la fórmula de tablero y minijuegos. Su interés coleccionista se ha afianzado con el tiempo: las entregas físicas de Mario Party en esta máquina se volvieron valores seguros, con sus ejemplares completos subiendo notablemente a medida que las veladas retro reavivan la demanda. La tirada coreana, de un mercado GameCube minúsculo, es con diferencia la más rara y codiciada de la serie en la máquina. La deseabilidad se apoya menos en la rareza bruta que en una cotización en alza continua, impulsada por su estatus de clásico familiar.