Adaptación de Bandai de la película Power Rangers de 1995, exclusiva del mercado europeo con compatibilidad Super Game Boy. La licencia Saban estaba en su apogeo, lo que mantiene una demanda nostálgica constante, pero la tirada PAL fue razonable y el juego no tiene aura jugable propia. Su atractivo reside en ser merchandising de un fenómeno televisivo fechado, buscado por completistas de la franquicia.