NHL 97 representa la última edad dorada de la franquicia en Super Nintendo, y envejece bastante bien. El patinaje sigue fluido, los pases son legibles y las peleas aún arrancan una sonrisa en las tardes entre amigos. EA pule su fórmula en lugar de reinventarla, lo que lo convierte en una buena puerta de entrada al hockey de dieciséis bits. Frente a las simulaciones actuales es una reliquia, pero su ritmo nervioso y su accesibilidad siguen siendo de verdad placenteros.