Ninja Gaiden 3 abandona la dureza Team Ninja por una experiencia más cinematográfica. Combate empobrecido sin variedad de armas, puesta en escena guionizada y público fiel decepcionado. Año más mal recibido de la trilogía PS3.
Movido por una agresividad de todo momento, esta entrega lanza a Ryu Hayabusa contra adversarios descomunales —dinosaurios mecánicos o colosos blindados— en duelos donde priman la esquiva y el contraataque. Los agarres sangrientos y los remates a katana mantienen una tensión bruta. Más directo y espectacular que retorcido, prefiere el desahogo nervioso a la finura táctica, sin aflojar jamás el ritmo.