¿Merece la pena jugar a Ooze, The en 2026?
Curiosidad de Sega, The Ooze hace encarnar a un charco de baba verde con conciencia, antiguo científico transformado, que repta y se estira por niveles tóxicos para vengarse. El concepto original se basa en un manejo atípico donde se estira el cuerpo viscoso para golpear y avanzar. La idea seduce, pero la pesadez de los controles y un ritmo irregular frenan el entusiasmo. La dirección artística orgánica sigue siendo memorable. Para un amante de las experiencias singulares o un curioso de las audacias Sega, conserva un atractivo extraño y entrañable.