¿Merece la pena jugar a OutRun en 2026?
El porte Master System de OutRun no tiene la fluidez de la recreativa, evidente, pero lo esencial se conserva: el Ferrari rojo, el aire de costa, los cruces en T que deciden la ruta y las músicas icónicas de Hiroshi Kawaguchi, sorprendentemente bien adaptadas al chip de sonido. El ritmo se acerca a un crucero nervioso más que a un racer competitivo, y la alegría de la road trip 8 bits funciona. Para amantes del racing retro Sega y de clásicos arcade, un desvío breve pero sincero.