Esta versión europea de Q-bert de Jaleco es un port anodino de un clásico arcade, sin aura particular. Su atractivo reside sobre todo en la distribución PAL más reducida que en los mercados estadounidenses, lo que hace el cartucho completo algo menos común en Europa. Más allá de esa leve escasez regional, el título no tiene estatus de culto en Game Boy y sigue siendo una compra de nostalgia arcade más que de colección puntual.