Versión japonesa del fresco de los Tres Reinos, esta entrega despliega la misma mecánica exigente de conquista, diplomacia y administración a lo largo de largas campañas. Cada dirigente rejuega una partida distinta, hecha de cálculos y vuelcos. Esa densidad, propia de los grandes juegos de Koei, garantiza una duración que los apasionados de la historia cultivan de buena gana.