Un sublime regreso a los orígenes, hecho a mano píxel a píxel por fans convertidos en desarrolladores. Velocidad, diseño de niveles ingenioso y una banda sonora pegadiza resucitan la magia de Mega Drive, y el modo multijugador alarga la diversión.
Vuestro veredicto
Categoría
Plataformas4 jugadores3+
Cooperativo
Descripción
Sonic y sus amigos recorren zonas clásicas remezcladas e inéditas para frustrar al Dr. Eggman. Editado por Sega, lanzado en todo el mundo en 2017. Pixel art fiel a la era Mega Drive, el nuevo derrape, niveles llenos de secretos y un modo competitivo a cuatro.
Análisis de Sonic Mania
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
2/5
Historia
★★★★★
"Clásico"
Tee Lopes capta la esencia de las composiciones de Mega Drive de antaño y la lanza al presente: sintetizadores FM crepitantes, bajos funk y melodías alegres que corren al ritmo de Sonic. Las reelaboraciones de temas clásicos conviven con creaciones originales igual de pegadizas, ajustadas al diseño de niveles. Ese viaje sonoro nostálgico pero vivaz es una de las cartas de amor más bellas a los 16 bits.
Jugabilidad
"Magistral"
Bajar los loopings a toda velocidad resulta tan embriagador como en la era de 16 bits, porque los fans convertidos en desarrolladores captaron lo esencial: un impulso que hay que ganarse y un diseño de niveles plagado de rutas múltiples. Cada zona premia el dominio con atajos y secretos, el pixel art fiel a Mega Drive es sublime y el ritmo alterna furia y plataformeo exigente. Mucho más convincente que los Sonic 3D de la época, bebe de una fórmula intemporal que no envejece.
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Recuperar la velocidad pura del erizo en un pixel-art suntuoso produce alegría inmediata. Los niveles respiran un ritmo perfecto, alternando acelerones vertiginosos con plataformas precisas, y cada bucle, muelle y túnel premia la audacia. La nostalgia está intacta, pero el diseño ingenioso y las sensaciones modernas invitan a enlazar acto tras acto.
Todos lo celebran como el gran regreso del erizo, pero se infravalora cuánto va más allá del ejercicio nostálgico: el inédito ataque rebote, el diseño de niveles plagado de secretos y el cuidado obsesivo del pixel art lo convierten, mecánicamente, en uno de los mejores episodios 2D de la saga, sin más. Atrapado entre lanzamientos más ruidosos, su genio discreto merece que se vuelva a él, sobre todo a cuatro. Para puristas y curiosos por igual.
La diversión en grupo
Sonic Mania resucita la velocidad retro a dos, entre una carrera competitiva donde os disputáis los mejores tiempos y la cooperación de antaño. La rivalidad por los tiempos de recorrido te empuja a rehacer un nivel solo para superarlo, envuelta en una nostalgia pixelada jubilosa. El segundo jugador, como Tails, puede quedarse rezagado, pero lo esencial es ese placer compartido de volar a toda pastilla.
¿Merece la pena jugar a Sonic Mania en 2026?
Sonic Mania sigue siendo la mejor carta de amor jamás escrita al Sonic de 16 bits. El pixel art fiel a la era Mega Drive es sublime, las zonas clásicas remezcladas rebosan ideas, y los niveles inéditos demuestran una comprensión perfecta de la magia original. El diseño de niveles está repleto de secretos y atajos que premian el dominio de la velocidad. Mucho más convincente que las entregas 3D de la misma época, sencillamente no ha envejecido, porque bebe de una fórmula intemporal. Para nostálgicos y curiosos, es un éxito rotundo.