Intercambiar golpes a ritmo frenético, subir a la red y rematar con un smash decisivo: el manejo nítido esconde una precisión de simulación notable. El modo carrera, con sus entrenamientos estrafalarios, prolonga el placer mucho más allá del simple partido. A cuatro, el ambiente se enciende. Nervioso, elegante y adictivo, un tenis arcade hecho para la fiesta.