Interés de coleccionismo
Primera entrega de Tiny Toon en Game Boy por Konami, centrada en Babs Bunny, edición norteamericana. Su atractivo descansa en la combinación Konami más licencia Warner, dos nombres que vertebran el coleccionismo portátil de la época. Sin escasez excepcional, mantiene una demanda regular entre aficionados a las plataformas de dibujos de los 90 y resulta más asequible que su secuela, siendo una entrada lógica a la serie animada del estudio.