Carrera de SingleTrac y SCEA lanzada en 2001, entrega Twisted Metal Black, primer Twisted Metal en PS2. Competición de combate de coches armados en atmósfera oscura y desquiciada, con plantel de 15 personajes psicóticos (Sweet Tooth el payaso, Mr. Grimm la muerte) que se enfrentan en arenas urbanas destruidas. Combate vehículo-arma característico, narrativa oscura. Apogeo de la franquicia de combate vehicular en PS2.
Análisis de Twisted Metal - Black
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
3/5
Historia
★★★★★
"Sólido"
La dirección artística vuelve a sumergir el combate de coches en el horror gótico. Este reinicio abandona la fantasía colorida por una estética negra y malsana: manicomio, decorados en ruinas, paleta de grises y herrumbre, pilotos escapados de una pesadilla. La luz crepuscular, los humos y los restos componen una imaginería de fin del mundo pegajosa, a mil leguas del tono desenfadado de las entregas anteriores.
La banda sonora envuelve la carnicería de una gravedad industrial. Lejos de los ritmos alegres esperados, la música adopta capas oscuras, percusión metálica y acentos orquestales amenazantes que pegan con el tono macabro del juego. Las arenas se bañan en una tensión sorda, entre zumbidos inquietantes y subidas dramáticas en los enfrentamientos.
Jugabilidad
"Excelente"
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Un combate motorizado de una oscuridad deliciosa: vehículos sobrearmados se enfrentan en arenas devastadas, a golpe de misiles, minas y ataques especiales devastadores. La diversión está en ese caos permanente donde cada chatarra se vuelve una amenaza. Brutal, nervioso y cargado de ambiente, un car-combat de una intensidad rara, aún más gozoso en multijugador.
Lanzamiento occidental de Twisted Metal Black, relanzamiento oscuro y adulto del combate motorizado de Incognito, marcado por su atmósfera malsana, sus personajes trastornados y un caos de arena vuelto de culto en PS2. Aún hallable, su atractivo reside en ese estatus de cima negra de un género casi desaparecido y en una nostalgia fuerte más que en una rareza. Una pieza de primer orden para aficionados al car combat de la era PS2, buscada en caja.
La diversión en grupo
Combate de coches en arenas laberínticas donde cazas al rival a base de misiles, minas y armas especiales delirantes. La competición a pantalla partida es un caos jubiloso: tenderse emboscadas, recoger el bonus adecuado y sobrevivir a la melé sube la adrenalina. Brutal y nervioso, convierte cada duelo en un ajuste de cuentas hilarante que se relanza al instante por la revancha.
¿Merece la pena jugar a Twisted Metal - Black en 2026?
Lanzado en 2001 en PS2, el proyecto de Incognito recupera el combate de vehículos armados con una negrura sobrecogedora, en un universo de manicomio y personajes atormentados de ambiente casi gótico. Las arenas sembradas de armas, la conducción nerviosa y la variedad de máquinas, cada una con su ataque especial, componen un desahogo explosivo de gran generosidad. La dirección artística oscura y los relatos malsanos de los contendientes marcan hondamente. La temible dificultad y la ausencia de servidores en línea pesan. Una referencia del combate motorizado.