Un plataformas minimalista donde inviertes la gravedad en vez de saltar. La idea única alimenta niveles de precisión diabólica, y la música chiptune electriza. Corto, brutal, jubiloso para quien ame morir y reintentar.
Vuestro veredicto
Categoría
Plataformas1 jugador3+
Descripción
El capitán Viridian explora una estación espacial de física invertida, capaz solo de invertir la gravedad en lugar de saltar. Editado por Nicalis, lanzado en todo el mundo en 2020. Inversión de gravedad con un botón, salas plagadas de peligros, secretos por hallar, estética retro y banda sonora chiptune pegadiza.
Análisis de VVVVVV
3/5
Dir. artística
★★★★★
"Pulida"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
2/5
Historia
★★★★★
"Clásico"
SoulEye, alias Magnus Pålsson, convierte el chiptune en un motor emocional: sobre píxeles minimalistas, sus melodías arrolladoras y tercas transforman la frustración de morir una y otra vez en energía alegre. Cada tema se pega a una zona y dan ganas de intentarlo una vez más. Pocas bandas chiptune indie han marcado tanto como este puñado de piezas ferozmente pegadizas.
Jugabilidad
"Magistral"
Invertir la gravedad en vez de saltar: todo un juego construido sobre un solo verbo, y Terry Cavanagh extrae de él trampas de una inventiva desbordante sin hacer nunca trampas al jugador. La dificultad, severa pero justa, descansa por entero en la lectura de cada sala. La estética retro y la banda sonora chiptune siguen siendo magnéticas. Corto, brutal y brillante, hecho para sesiones nerviosas.
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Invertir la gravedad con un solo botón convierte cada sala en un rompecabezas trepidante donde un pincho lo cambia todo. El arte minimalista hace que cada muerte parezca justa, nunca tramposa, y vuelves al instante. Los puntos de control ajustados y una banda sonora pegadiza crean un bucle que engancha durante horas.
Adicción
"Cautivador"
Dificultad
"Difícil"
Duración
"Media"
Información técnica
💾0,1 GB📅17/11/2020
Editado por Nicalis
Precio, valor y rareza de VVVVVV (Nintendo Switch)
VVVVVV tiene más de diez años, y su idea única, invertir la gravedad en vez de saltar, no ha perdido nada de su pureza. Terry Cavanagh construyó un juego en torno a un solo verbo y exprimió trampas de una inventiva desbordante, sin engañar nunca al jugador. La estética retro y la banda sonora chiptune siguen siendo magnéticas, y la dificultad, dura pero justa, descansa por completo en leer cada sala. Es corto, brutal y brillante. En Switch encaja en sesiones nerviosas. Un clásico indie minimalista que sigue tan afilado como el primer día.