¿Merece la pena jugar a Who Wants to Be a Millionaire en 2026?
Adaptación fiel del célebre concurso televisivo, Who Wants to Be a Millionaire reproduce el plató, los escalones de premios y los comodines clásicos para responder a quince preguntas. Su acierto reside sobre todo en la convivencia: en grupo, adivinar y retar a los amigos siempre funciona. El pero está en el repertorio de preguntas limitado y pronto memorizado, que agota la rejugabilidad, y en una realización minimalista. Una curiosidad de salón para amantes de los quiz y nostálgicos del programa, para sacar de vez en cuando más que para atesorar.