Reunir a un ninja, un vikingo y un científico loco que viaja en el tiempo: ese es el planteamiento disparatado que da sabor a este versus de SNK. Los golpes especiales llueven y el modo deathmatch, con sus arenas llenas de trampas, suma una capa de locura muy bienvenida. Algo tosco, sí, pero su reparto improbable y su energía desenfadada lo hacen siempre un desahogo gozoso.