Edición japonesa del juego de lucha Game Boy Color sacado de los X-Men, localizado para un mercado poco receptivo a las licencias de superhéroes americanos. La distribución japonesa de este tipo de título fue restringida, lo que vuelve el cartucho bastante menos extendido que sus tiradas occidentales. Su interés de colección radica en esa anomalía de distribución regional para una licencia Marvel en portátil y en la dificultad de reunir el ejemplar japonés fuera del archipiélago.