Una moral cuestionable
Bajo la apariencia de pequeños retos y minijuegos inocentes, la mayor parte del progreso consiste en realidad en desnudar y luego contemplar una galería de señoritas dibujadas. El envoltorio lúdico hace de salvoconducto: resuelves las pruebas con aplicación, fingiendo creer que juegas por el reto, mientras la recompensa que buscas pertenece, digamos, a otro registro.