Bubble Bobble en Game Gear: un clásico arcade con Bub y Bob atrapando enemigos en burbujas. Igual de adictivo y divertido en portátil. Intemporal.
Vuestro veredicto
Categoría
Plataformas2 jugadores3+
Cooperativo
Descripción
Juego de pinball para Game Gear.
Análisis de Buster Ball
3/5
Dir. artística
★★★★★
"Pulida"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
Jugabilidad
"Excelente"
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Encerrar a los enemigos en burbujas y reventarlas de un salto: el gesto es adorable, adictivo y más táctico de lo que parece. A dos, la cooperación vira pronto en risa, sobre todo cuando llueven bonus por la pantalla. Llevado a color a Game Gear, este clásico de Taito conserva todo su encanto entrañable y sus ganas de repetir.
Adicción
"Obsesivo"
Atrapar a los enemigos en una burbuja, reventarla y recoger la fruta que llueve: la mecánica se capta en una sola pantalla y dan ganas de devorar el siguiente cuadro. Los cien niveles revelan secretos y bonus que premian la curiosidad, y el modo de dos dragones multiplica las ganas de volver. La versión portátil encoge un poco la acción, pero el encanto pegadizo sigue funcionando.
Deporte futurista exclusivo de Japón, publicado por Riot a finales de 1992, que nunca existió fuera del archipiélago. Su atractivo coleccionista nace de un doble rasgo: un concepto original de balón de arena que no se encuentra en ningún otro lugar de la máquina y la ausencia total de prensaje occidental, lo que lo convierte en pieza de importación pura. El alto precio completo refleja la oscuridad de la editora y la escasez de cajas japonesas supervivientes, apreciado por aficionados a las rarezas niponas de Game Gear.
¿Merece la pena jugar a Buster Ball en 2026?
Versión portátil del clásico de Taito, Bubble Bobble hace que los dinosaurios Bub y Bob soplen burbujas para atrapar enemigos y reventarlos. El concepto se entiende en segundos pero revela una verdadera profundidad de scoring y cooperación, aunque la Game Gear solo ofrezca un jugador. El espíritu bonachón y la dificultad progresiva permanecen intactos. Para un amante del arcade retro o un nostálgico del dúo, conserva un encanto inmediato, pese a la ausencia del juego a dos que es su gracia.