La secuela introduce decisiones que influyen en la campaña y un multijugador futurista más táctico, sin perder un ápice de su nervio legendario. El modo Zombis se amplía aún más, para veladas cooperativas endiabladas. Personalizar tus clases y escalar en la clasificación sigue siendo tremendamente adictivo. Nervioso, rico y soberbiamente realizado, un FPS multijugador que renueva la fórmula con brío.
Su campaña ramificada y sus misiones Strike Force abren el espectáculo, pero el enganche está en el multijugador futurista y su sistema de clases «Pick 10»: diez puntos a repartir libremente entre armas, ventajas y accesorios, para una personalización infinita unida al League Play clasificado. El modo Zombis crece con TranZit y el modo Grief, jugadores contra jugadores contra la horda. La IA sigue siendo repetitiva, pero la libertad de configuración engancha sin pausa.