Maldito con la inmortalidad, el Forever Man recorre un mundo gótico donde cada criatura golpea fuerte y donde la progresión, poco señalizada, desconcierta tanto como pone a prueba. Combate exigente, plataformas traicioneras y gestión de pociones alquímicas imponen rigor y perseverancia. Austero y difícil de domar, seduce por su atmósfera y premia a quienes aceptan descifrar su lógica.