Un deporte futurista minimalista basado en golpear una bola de energía contra módulos. Gesto sencillo pero profundo, ambiente sereno y satisfacción creciente con cada combo. Joyita discreta.
Vuestro veredicto
Categoría
Deportes1 jugador3+
Descripción
Un jugador de squash cósmico combate adversarios robóticos en arenas holográficas en este juego deportivo futurista de Sega. Editado por Sega, lanzado en Japón en marzo de 2001. Deporte futurista con dinámicas de squash, arenas holográficas, jefes robot a combatir, gráficos vibrantes. Edición japonesa.
Análisis de Cosmic Smash
MAX
Dir. artística
★★★★★
"Icónica"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
Depuración absoluta: fondos inmaculados, líneas nítidas y halos translúcidos componen un futuro minimalista de una clase tremenda. Cercano al grafismo de un Rez, el conjunto convierte un squash espacial en un ballet geométrico hipnótico. Esa sobriedad con estilo, rara e intemporal, sigue fascinando por su pureza.
Jugabilidad
"Excelente"
Diversión
"Desde los primeros minutos"
Adicción
"Atrayente"
Dificultad
"Equilibrada"
Duración
"Corta"
Información técnica
💾0,07 GB📅29/03/2001
Editado por Sega
Precio, valor y rareza de Cosmic Smash (Dreamcast)
Juego completo; caja, manual y soporte muy limpios. Poco manipulado.
Q1 dañadoQ6 completoQ10 nuevo
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Interés de coleccionismo
Cosmic Smash es uno de los Sega más singulares del final de Dreamcast: squash futurista minimalista de Sega Rosso, en caja CD slim específica japonesa.
Una joya desconocida
Imagina un squash futurista fusionado con un rompeladrillos, vestido con un minimalismo translúcido a años luz de su época. Confinado en Japón e imposible de encasillar, este pequeño Sega escapó al gran público. Su depurada dirección artística y su jugabilidad adictiva lo convierten en un hallazgo perfecto para los amantes de experiencias originales.
¿Merece la pena jugar a Cosmic Smash en 2026?
Cruce improbable entre squash y rompeladrillos, Cosmic Smash fascina por su estética depurada de Sega AM3 y su banda sonora electrónica contenida. Las partidas son breves, el gesto preciso, y cada sala se resuelve como un pequeño puzzle cinético. Su rareza ha disparado el precio, pero más allá de la cotización sigue siendo una experiencia sensorial única sin equivalente directo hoy. Vale la pena descubrirlo si buscas algo breve, elegante y muy personal.