Cuarto cuento de la colección, revisita "El Anciano que Hacía Florecer los Árboles", fábula japonesa de la bondad recompensada, en versión ilustrada y animada. Se descubre escena a escena, como un libro vivo. Su concisión acompaña el formato álbum: el interés nace de la dulzura del relato y su moraleja, más que de una duración.