Una moral cuestionable
Visto desde muy arriba, el día a día se reduce a robar coches, atropellar a algún peatón y encadenar misiones para maleantes, todo para subir en la estima del hampa. Reducido a sprites diminutos, el caos parece casi inofensivo, y acumulas delitos con una despreocupación que la vida real no perdonaría ni un segundo.