La secuela pule la fórmula acelerada: nuevos personajes, modos más variados y un ritmo aún más frenético que lleva los reflejos al límite. Atrapar, apilar y desatar cadenas monstruosas brinda una satisfacción embriagadora. El versus, frenético e hilarante, engancha al instante. Colorido, profundo y tremendamente adictivo, una cima del puzle nervioso.
Aspirar y soltar las bolas para encadenar inmensos combos verticales instaura un frenesí que el modo versus reaviva sin tregua. Nuevos personajes, modos variados y dificultad creciente siempre dan un motivo para intentar otra manga. La fórmula sigue cerca de la primera, pero su velocidad y profundidad conservan un gancho temible.